El problema no es falta de información
Cada fin de año llega la misma avalancha. “El mundo en 2030”, “las tendencias que van a definir la próxima década”, “el futuro de su sector”. Bancos de inversión, consultoras, institutos. Cada documento es competente y cada uno apunta a un lugar.
El efecto práctico es el opuesto al pretendido. Frente a cuarenta tendencias plausibles, el liderazgo no elige cuarenta prioridades: no elige ninguna. Profundiza en lo que ya estaba en la agenda y archiva el resto.
Lo que falta no es más lectura. Es un filtro aplicado antes de ella.
Tres bloques
Una lectura macro de unos quince informes de las grandes casas — Goldman Sachs, JP Morgan, UBS, BlackRock y similares — ya permite clasificar lo que aparece. Vale recordar que esas instituciones compiten entre sí y que cada una carga el sesgo de su propia tesis de inversión. Esa divergencia, lejos de ser un problema, es la materia prima del filtro.
Bloque 1: tendencias consolidadas. Aparecen en casi todos los informes y ya son condición para operar, no ventaja. El espacio de ganancia es pequeño porque todo el mundo va hacia allá. La acción correcta es pragmática: encontrar a quien implementa eso bien, contratar, recuperar el tiempo perdido y seguir. No es aquí donde se construye la diferencia — es aquí donde se evita la penalidad.
Bloque 2: tendencias controvertidas. Varios informes tratan el tema, pero divergen sobre el impacto o sugieren casos de uso incompatibles entre sí. Es el bloque más valioso y el más trabajoso. Exige escuchar a especialistas, usar la red de contactos para una prueba de sensatez — ¿quién está discutiendo esto en serio, y confío en el juicio de esas personas? — y solo entonces formar una visión propia. Es donde una empresa puede tener razón mientras el mercado todavía duda.
Bloque 3: tendencias emergentes. Pocos informes las señalan, el potencial es alto y la materialización es incierta. La pregunta aquí no es “qué hacer”, es “cuál sería el impacto en mi negocio si esto ocurriera”. El seguimiento tiene que ser frecuente, porque este tipo de tendencia suele concretarse de forma distinta a la prevista. La cercanía con universidades y con empresas de alta producción de patentes vale más que cualquier informe, porque es donde nace la señal.
La división separa tres cosas que normalmente se confunden: lo que hace falta para sobrevivir, lo que puede generar ventaja y lo que puede transformar un mercado entero.
Un ejemplo del tercer bloque
La biomimética se discute desde los años 1980 y aparece de forma marginal en los informes. Es el tipo de tema que merece más atención de la que recibe.
La premisa es que la naturaleza es regenerativa y tuvo millones de años para desarrollar combinaciones eficientes. La aplicación ocurre en tres niveles. En forma: el tren bala japonés Shinkansen tuvo la nariz rediseñada con inspiración en el pico del martín pescador, lo que redujo el estruendo a la salida de los túneles y mejoró la eficiencia energética. En proceso: pegamentos de polímero inspirados en el mecanismo con que el mejillón se fija a la roca sumergida, no tóxicos y más resistentes que los adhesivos convencionales, con aplicación en construcción, medicina y manufactura. En sistema: plantas de tratamiento que reproducen la filtración de los humedales.
El punto no es copiar la apariencia de un organismo. Es entender cómo funciona el sistema. Y el espacio de ganancia — en materiales, costo, diseño, agricultura, construcción, motores — todavía está casi todo abierto.
Dónde suele atascarse la lectura
Dos temas ilustran bien por qué existe el bloque 2.
El primero es la disputa entre globalización y regionalización. Hay casas que defienden que la economía se regionaliza y casas que sostienen que la globalización sigue siendo predominante. Las dos tienen evidencia. La respuesta probablemente varía por sector, y las empresas globales van a necesitar equilibrar eficiencia de escala con agilidad local. Mientras el debate corre, acuerdos como el RCEP — zona de libre comercio que reúne a quince países de Asia-Pacífico, entre ellos China, Japón, Corea del Sur, Australia y los diez miembros de la ASEAN — siguen reorganizando flujos reales de comercio bajo tensión geopolítica alta.
El segundo son las monedas digitales de banco central. El potencial de ruptura en los sistemas de pago es reconocido; la implementación enfrenta cuestiones de privacidad, soberanía y coordinación internacional que nadie resolvió. Bancos y fintechs van a tener que adaptarse a reglas que todavía no existen.
Ninguno de los dos casos se resuelve leyendo un informe más. Ambos se resuelven decidiendo qué lado le parece más probable y qué hará si está equivocado.
Qué hacer con el filtro
Dos preguntas organizan el ejercicio: cuál será el futuro del segmento en que opero, y cómo me preparo para él.
La respuesta práctica es asimétrica. En las tendencias consolidadas, actuar con convicción y velocidad, porque el atraso cuesta caro y la ventaja es pequeña. En las controvertidas y emergentes, mantener flexibilidad, apuestas pequeñas y revisión frecuente, porque es ahí donde existe el retorno desproporcionado.
Alan Kay decía que la mejor forma de prever el futuro es inventarlo. Para quien no está en posición de inventar, la segunda mejor es llegar allá antes que sus clientes.
- Regional Comprehensive Economic Partnership (RCEP), firmado en 2020 por quince países de Asia-Pacífico.
- Kay, A. Conferencia en Xerox PARC, 1971 — origen de la frase "the best way to predict the future is to invent it".
- Informes anuales de perspectivas de Goldman Sachs, JP Morgan, UBS y BlackRock.
